VENTANAS DEL APRENDIZAJE
Estas ventanas de aprendizaje son
importantísimas, pues ocurren cuando ciertas partes del cerebro crecen más que
otras y se vuelven más activas para responder las necesidades de absorber
experiencias de los 5 sentidos. Algunas de estas ventanas son:
• Desarrollo visual desde el
nacimiento a los cuatro años: durante
esta etapa los bebés necesitan ver formas, colores, objetos y variación de
distancia y movimiento. Todas estas imágenes ayudarán al cerebro a reconocer y
organizar más tarde la información visual. De hecho, el cerebro aprende a ver!
Por esta razón cualquier cosa que interfiera con la visión del bebé, tales como
cataratas, debe ser corregido de inmediato.
• Desarrollo del lenguaje del
nacimiento a los diez años: Los
bebés nacen con la habilidad de aprender el lenguaje. Por supuesto, ellos
entienden y balbucean en el lenguaje que oyen con más frecuencia (incluyendo
sus acentos). Generalmente, cuanto más se les hable, cante y lea, tendrá más
vocabulario que usará de formas más complejas. Los bebés también aprenden la
sintaxis de la lengua, es decir, la forma en que están construidas las oraciones
para tener sentido (por ejemplo a decir “mamá quiero comer” en vez de decir
“comer, mamá, quiero”). De hecho, como la época más fértil para la adquisición
del lenguaje es durante los primeros 10 años, se convierte también en la etapa
ideal para aprender una segunda o tercera lengua.
• Vínculo emocional: del nacimiento a los 18 meses: también
estudios recientes demuestran que el coeficiente intelectual de una persona
predice muy poco de su desarrollo profesional futuro, mientras que la
inteligencia emocional predice hasta un 80% de las posibilidades del éxito
profesional futuro. La parte del cerebro encargada de regular las emociones,
llamada amígdala, aprende durante los primeros meses de vida como ser un “buen
ciudadano”. Esto quiere decir, que las emociones como empatía, felicidad,
desesperanza y tristeza son determinadas por la forma en que es tratado el
bebé. La amígdala continúa su formación durante la adolescencia, pero las
experiencias tempranas (así como las tendencias innatas de temperamento del
niño) son importantes para regular las emociones.
• Habilidades musicales y
matemáticas desde el primer año a los cinco años: La corteza cerebral, la parte del
cerebro que oye la música, es la misma encargada de hacer cálculos matemáticos.
Mucho se ha dicho sobre el valor de exponer a los niños a música compleja y
rica. Este tipo de música aparentemente no sólo ayuda al cerebro a comprender a
la música en sí, sino también a mejorar el razonamiento espacial que requieren
las matemáticas. Asimismo, se sabe que a menor edad empiece a estudiar un
instrumento musical un niño, habrán más probabilidades de que lo ejecute en el
futuro profesionalmente.
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