lunes, 28 de octubre de 2013

VENTANAS DEL APRENDIZAJE
Estas ventanas de aprendizaje son importantísimas, pues ocurren cuando ciertas partes del cerebro crecen más que otras y se vuelven más activas para responder las necesidades de absorber experiencias de los 5 sentidos. Algunas de estas ventanas son:
 Desarrollo visual desde el nacimiento a los cuatro años: durante esta etapa los bebés necesitan ver formas, colores, objetos y variación de distancia y movimiento. Todas estas imágenes ayudarán al cerebro a reconocer y organizar más tarde la información visual. De hecho, el cerebro aprende a ver! Por esta razón cualquier cosa que interfiera con la visión del bebé, tales como cataratas, debe ser corregido de inmediato.
 Desarrollo del lenguaje del nacimiento a los diez años: Los bebés nacen con la habilidad de aprender el lenguaje. Por supuesto, ellos entienden y balbucean en el lenguaje que oyen con más frecuencia (incluyendo sus acentos). Generalmente, cuanto más se les hable, cante y lea, tendrá más vocabulario que usará de formas más complejas. Los bebés también aprenden la sintaxis de la lengua, es decir, la forma en que están construidas las oraciones para tener sentido (por ejemplo a decir “mamá quiero comer” en vez de decir “comer, mamá, quiero”). De hecho, como la época más fértil para la adquisición del lenguaje es durante los primeros 10 años, se convierte también en la etapa ideal para aprender una segunda o tercera lengua.
 Vínculo emocional: del nacimiento a los 18 meses: también estudios recientes demuestran que el coeficiente intelectual de una persona predice muy poco de su desarrollo profesional futuro, mientras que la inteligencia emocional predice hasta un 80% de las posibilidades del éxito profesional futuro. La parte del cerebro encargada de regular las emociones, llamada amígdala, aprende durante los primeros meses de vida como ser un “buen ciudadano”. Esto quiere decir, que las emociones como empatía, felicidad, desesperanza y tristeza son determinadas por la forma en que es tratado el bebé. La amígdala continúa su formación durante la adolescencia, pero las experiencias tempranas (así como las tendencias innatas de temperamento del niño) son importantes para regular las emociones.

 Habilidades musicales y matemáticas desde el primer año a los cinco años: La corteza cerebral, la parte del cerebro que oye la música, es la misma encargada de hacer cálculos matemáticos. Mucho se ha dicho sobre el valor de exponer a los niños a música compleja y rica. Este tipo de música aparentemente no sólo ayuda al cerebro a comprender a la música en sí, sino también a mejorar el razonamiento espacial que requieren las matemáticas. Asimismo, se sabe que a menor edad empiece a estudiar un instrumento musical un niño, habrán más probabilidades de que lo ejecute en el futuro profesionalmente.

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